Orígenes del Culto al Apóstol Santiago

Traslado del cuerpoDesde la tradición , se cuenta que después del martirio del Apóstol Santiago en Jerusalem, sus discípulos recogieron el cuerpo del mártir poniéndolo en un navío que, haciéndose a la mar desde Jope, navegó en su derrota para arribar a las costas de Galicia, donde fondeó; desembarcaron su preciosa carga en tierras gallegas, siendo trasladada sigilosamente hacia el interior del país, confiando en encontrar ayuda en una pequeña comunidad cristiana, y hallar el lugar donde poder depositar el féretro. Tuvieron la mala suerte de dar en las posesiones de una rica señora, llamada Lupa, a la que las gentes del lugar llamaban reina, pidiéndola permiso para enterrar el cuerpo del Apóstol en uno de sus campos. Pero la señora Lupa, con muy mala fe urdió una serie de engaños y denuncias al legado del emperador romano, y cuyas consecuencias derivaron en la encarcelación y persecución de los discípulos; volvieron a presentarse a la reina Lupa que fingiendo acceder a sus deseos les regaló unos bueyes para trasportar el cadáver, pero la realidad es que se trataba de toros salvajes que embestían a todo lo que tuviesen delante. Para asombro y arrepentimiento de la reina, los animales en presencia del féretro, se comportaron con total mansedumbre, dejándose uncir al carro con el cuerpo del Apóstol.

Este milagro fue suficiente para que la reina Lupa se convirtiese y facilitase a los discípulos un lugar para depositar el féretro sobre el que se erigió un altar, y sobre todo ello una pequeña capilla protegiéndolo todo y a cuyo cargo quedaron dos discípulos para guardar el sepulcro y continuar la evangelización. Pasaron los años, muriendo los cuidadores del sepulcro, quedando ignorado el lugar en que fue depositado el cuerpo del Apóstol hasta el año 813, gracias a la aparición de una estrella de inusitado fulgor, que señaló el lugar del enterramiento, no muy lejos de Iria - Flavia en el monte LIBREDON, cuya diócesis regía entonces el obispo Teodomiro que alertado por el monje de nombre Pelayo, acudió a comprobar el milagro y ordenar las excavaciones en el lugar señalado por aquella extraña luz, dando como resultado el descubrimiento de un sarcófago de mármol dentro del cual se guardaba el cuerpo del que había de ser Patrono de España y valedor de ella en toda suerte de calamidades.

El obispo Teodomiro ante tan extraordinaria aparición , refirió al rey Don Alfonso El Casto lo acontecido, y muy impresionado el monarca cristiano por lo que le contaba el obispo, mandó edificar un templo sobre el sitio donde apareció el cuerpo del Apóstol, sitio que empezó a llamarse desde entonces Campus Estelle o Campo de la Estrella, que por evolución del idioma se convirtió en Compostela. Pronto resultó insuficiente el templo para acoger al numeroso y creciente número de peregrinos que acudían a orar, encomendándose al Apóstol ; no transcurriendo muchos años para que desde todos los reinos cristianos de nuestra patria y de innumerables y lejanos países de fuera de ella, vinieran en considerable número romeros y peregrinos deseosos de visitar la tumba donde yacía el Santo.