

El camino de Santiago de la Costa entra en Cantabria procedente de Portugalete, a través de Santurce, Ciérvana y Somorrostro, por la puerta natural formada por el collado de La Haya de Ontón. La primera etapa por la región cántabra es de las más cortas, pero resulta fuerte de subidas y bajadas, aunque lo compensa con las deslumbrantes panorámicas de costas y montañas con que regala la vista del caminante.
Tras visitar la ermita gótica de San Roque en Ontón, junto a la que hubo un hospital de tres camas para transeúntes, a fin de evitar los escabrosos peñascos de Salta Caba- llos, el peregrino ha de subir por la canal de Baltezana hasta el alto de la Helguera, desde donde se domina tanto la costa como el valle de Otañes, boscoso enclave donde se han encontrado varios miliarios de los que jalonaban la antigua calzada romana. Puede verse uno en la plaza del pueblo. En el termino de Santullán todavía se conserva el nombre de Santiago en una verde miés que lo comparte con el arroyo que la cruza. Siguiendo la vereda por el apacible valle de Sámano, al salir del pueblo pueden contemplarse las viejas paredes del hospital de peregrinos y ermita de Santa María de Ternedo, que ya existía en tiempos de Pedro el Cruel, a mediados del siglo XIV.
Durante el último tramo antes de rendir la jornada, antaño el peregrino entraba en Castro después de cruzar el riachuelo Brazomar, por el camino que bordeaba el playazo donde se construían naos y balleneros, junto al hospital de San Nicolás; hoy lo hace por el ajardinado paseo marítimo que escolta la playa recrecida artificialmente.
A pesar de los voluminosos edificios con que actualmente crece sin cesar la ciudad, al frente y hacia la derecha, todavía se conserva intacta la magnífica estampa del conjunto monumental de Castro Urdiales, formado por la airosa y robusta iglesia gótica, el hermético castillo y la ermita de Santa Ana; todo ello encaramado sobre desnudos acantilados y unido por puentes de piedra sobre la mar.
Castro fue uno de los primeros puertos aforados del Reino de Castilla, allá por el siglo XII, capital y sede del tribunal de la célebre Hermandad de la Marina de Castilla con Vitoria, en el siglo XIII, y una de las Cuatro Villas de la Costa de la Mar que tan brillante historia escribieron sobre las olas desde la Edad Media. Como tal, fue puerto de tránsito para los peregrinos que venían del Norte, a los que acogía el gremio de "Mareantes del señor Santo Andrés". En nuestros días es un centro turístico de primer orden con excelentes alternativas para degustar los frutos de la tierra y de la mar. Resulta obligada la visita a la iglesia Mayor de Santa María, que bajo sus adustas fachadas cobija los primores en piedra del arte gótico. La imagen de la Virgen siempre gozó de gran devoción. Muy cerca está la abierta ermita de Santa Ana, donde se reunía el cabildo de pescadores desde tiempo inmemorial, hoy sobre una peña que surge del muelle, ayer rodeada de la brega de la mar.
| El Haya - Castro-Urdiales | Km | Km. Ac |
|---|---|---|
| El Haya ( Limite provincia) | 0 | 0 |
| Ontón | 2,0 | 2,0 |
| Baltezana | 1,4 | 3,4 |
| Otañes | 4,8 | 8,2 |
| Santullan | 3,0 | 11,2 |
| Sámano | 0,8 | 12,0 |
| Castro-Urdiales (Albergue) | 3,7 | 15,7 |
*Los enlaces externos en la tabla de distancias sólo son orientativos.
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